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Espiral de problemas del PLD: apego a puestos de dirección


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Por Alfredo De la Cruz

El 15 de diciembre de 1973 el profesor Juan Bosch con un grupo de dirigentes materializó su idea de formar un nuevo partido que se llamaría Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y que estaría organizado en forma distinta al Partido Revolucionario Dominicano (PRD) de donde había renunciado. Seguiría una mística y disciplina única a partir de los círculos de estudios como elemento fundamental para la formación de los futuros miembros. En este congreso constitutivo se eligió su primer comité central de 21 miembros, presidido por el mismo Bosch y su primer secretario general, Antonio (tonito) Abreu Flores, padre de mi amiga, la camarada Claudiarita Abreu.

Esta semana hablamos de la senda seguida por el PLD desde su fundación, en la búsqueda de descifrar en los vericuetos del tiempo, en una serie de tres artículos, los errores u omisiones que llevaron a morder el polvo de la derrota a, aquella otrora poderosa institución política que ha dirigido los destinos nacionales en 20 de los últimos 24 años, 16 de estos de manera ininterrumpida.  

De los miembros de aquel primer Comité Central fueron elegidos 5 miembros para formar el primer Comité Político integrado por: Bosch, Tonito, José Joaquín Bidó Medina, Rafael Alburquerque y Franklin Almeida. Desde su fundación, el PLD fue celebrando sus congresos con precisión de reloj suizo, cada cuatro años. El ritmo se perdería con la llegada al poder en el año 1996, cuando el Comité Político de ese entonces planteó en el año 1998 una extensión del mandato de las autoridades partidarias. Aunque hubo oposición en el Comité Central, dicha extensión fue aprobada de manera abrumadora. El Comité Central, entonces de 75 miembros, no fue sometido a validación y de las bases fueron promovidos 75 miembros adicionales a este organismo, duplicando la matricula del mismo a 150 miembros.

Para el 18 de noviembre de 2000 iniciaba el VI Congreso Juan Bosch, cuyo acto de clausura fue el 26 de enero de 2001. A parte de los temas característicos de estos eventos, este resalta por ser el congreso donde se aprobó la ampliación del Comité Central a 300 miembros, reelegir los miembros del comité político y elevar de 15 a 21 el número de sus miembros, mediante un pacto político concertado entre, Leonel Fernández Reyna, Jaime David Fernández Mirabal y Danilo Medina Sánchez. En este congreso se dio paso al proceso de apertura para nuevos miembros, pero también a la eliminación de los círculos de estudios como puerta de entrada al partido. Considerado por mucho como una estocada mortal al boschismo.

Para el año 2009 surge otra propuesta de extender mediante un plebiscito el mandato de los miembros del Comité Central, a través de esta fórmula la dirección partidaria pretendía solucionar, los inconvenientes que pudiese causar, la cercanía de un certamen electoral al proceso de renovación interna del PLD. Sin embargo, se conformó entonces, una especie de rebelión de los sargentos en una base que se oponía a ello y constituyó el denominado comando del no. Personas como Melanio Paredes, Minou Tavárez Mirabal, Pantaleón María Arias y Joaquín Alberto Ramírez, entre otros, realizaron una campaña de difusión, para explicar las razones de no extender  el mandato a las autoridades partidarias. Empero, aunque la posición de la dirección partidaria (extensión del mandato) se impuso 67 a 33, esto generó un gran malestar a lo interno.

Se puede ver que, tan temprano como desde la primera ocasión en que se llegó al poder, los directivos empezaron a aferrase a los cargos de dirección del partido y a maniobrar para no someterse a validación de las bases, en los congresos del PLD.

Los problemas internos y el malestar del plebiscito del 2011 continuaban gravitando en el PLD, condicionando la derrota, partido a partido, frente al Partido Revolucionario Dominicano (PRD) en las elecciones del año 2012. Danilo Medina se alzó con el poder gracias a la mayoría mecánica construida con las alianzas partidarias.

El 14 de julio de 2013 inició el VIII Congreso Comandante Norge Botello, cuyo acto de clausura fue el 30 de enero de 2014. En este congreso el Comité Central fue ampliado de 400 a 550 miembros y el Comité Político de 25 a 35 miembros. También fueron agregados los 52 legisladores que obtuvo el PLD en las elecciones de 2012 como miembros transitorios del Comité Central, elevando su membrecía a 602 miembros. Este congreso fue catalogado como fiesta democrática, pero también dejó descontentos, pues a decir de algunos saltó las fronteras del boschismo, avanzando hacia un modelo de partido más cercano a las llamadas maquinarias electorales, advirtiendo los ortodoxos que se podría estar labrando un punto de no retorno.

Dado que la plenaria del 24 de noviembre del 2013, estuvo salpicada de denuncias de irregularidades y se abstuvieron de participar, poco más de mil delegados (40% del total). Dirigentes históricos (Melanio Paredes, Paíno Abreu, Juan Ceballos y Euclides Sánchez, entre otros) denunciaron la no observación de procedimientos y que se prefirió festinar la misma, antes que, se le fuera de las manos a las fuerzas hegemónicas, ante el fuerte empuje de nuevos líderes surgidos de la base, difíciles de contener y que no respondían ni a las fuerzas de Leonel Fernández ni a las de Danilo Medina. En otras palabras, las fuerzas de Medina y Fernández unidas controlaron el proceso, el organismo en juego (Comité Central) y constituyeron una fuerte represa al liderazgo fuera de ellas.

Pero, esta represa tenia fisuras, el 33% que dijo no al plebiscito en el 2011, el 40% de los delegados que se abstuvieron en la plenaria del 2013, y en sentido general, los descontentos con los resultados del VIII Congreso Comandante Norge Botello en el 2014. Fuerzas estas que no estaban concertadas, pero constituyeron un buen caldo de cultivo para eventos futuros que se estaban incubando a lo interno del PLD y que veremos en las próximas entregas.

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